Honrar la memoria de los opresores: el monumento a Carrero como paradoja de la historia
“La zona de interés” es una película británica de 2023, basada en un texto de Martin Amis, que muestra la placentera vida de una familia alemana aparentemente normal. En el film solo se muestra de manera muy lateral el universo con el que convivían a pocos metros de su idílica vivienda. Se trataba del campo de concentración de Auschwitz, cuyo comandante era el padre de esa familia feliz. Algunas décadas antes, Hannah Arendt había subtitulado “La banalidad del mal” un ensayo sobre el juicio a otro dirigente nazi, Adolf Eichmann. Bajo la apariencia inocua de algunos de los mandatarios nazis, mimetizados en una cotidianeidad de tonalidad gris, se escondían seres humanos responsables del asesinato de millones de sus semejantes. Sabemos que la naturaleza humana es perfectamente compatible con semejantes paradojas.

QR Monumento Carrero Blanco en Santoña
El Parlamento de Cantabria ha aprobado recientemente que el monumento dedicado a Luis Carrerro Blanco en el paseo principal de Santoña sea declarado Bien de Interés Cultural. Según un reportaje publicado en El Diario Montañés, la opinión de la mayoría de los santoñeses actuales coincide con la de nuestros representantes parlamentarios: no son partidarios de eliminar (o resignificar) el monumento al presidente del Gobierno de la dictadura franquista. La razón aducida tanto por los parlamentarios como por la mayoría de los santoñeses es su intervención en favor de sus conciudadanos (“santoñés ilustre” o “benefactor del pueblo de Santoña”, se le ha calificado). Al igual que el comandante del campo de concentración, Rudolf Höss, era un ejemplar padre de familia, parece que Carrero Blanco, al menos para la consideración de algunos de sus paisanos actuales, fue un santoñés igualmente modélico. Tanto el comportamiento familiar como el ejercido en relación con el pueblo natal no son evaluables mediante criterios universales; la caracterización de la acción de los dirigentes políticos debe basarse en las consecuencias de su trayectoria pública para la mayoría de la sociedad que contribuyeron a gobernar. En ese terreno, la labor de Carrero Blanco no deja mucho lugar a dudas. Fue el personaje más importante de la dictadura, tras Francisco Franco, hasta el punto de ser el primer presidente del Gobierno con el que contó el dictador. Resulta realmente difícil de defender un régimen que vulneró muy gravemente todos los derechos humanos y condenó a la mitad de la población a la muerte, la cárcel, el exilio o el silencio.
La propuesta que Vox presentó en el Parlamento no pretendía defender ningún patrimonio cultural; se trataba, en la línea de las políticas defendidas por este partido, reacio siempre a la condena de la dictadura franquista, de obstaculizar la aplicación de la Ley de Memoria. Si la aprobación del PP sorprende poco, dada la cercanía de este partido a las tesis de la extrema derecha, lo hace en mayor medida que el PRC diera su visto bueno. Porque los argumentos esgrimidos son falaces: hay numerosos ejemplos de políticas de memoria que superan el expediente engañoso de defender el patrimonio cultural. Precisamente desde la memoria y desde la historia lo que se pretende es no olvidar, recordar el pasado porque sus enseñanzas son necesarias para el presente y para el futuro. Y ejemplo de monumentos resignificados también los hay en abundancia, empezando por el monumento franquista más conocido por todos: el del valle de Cuelgamuros. Si hablamos de democracia y respeto de los derechos humanos, se puede discutir sobre trasladar, eliminar o resignificar; lo que no cabe es honrar la memoria de dirigentes políticos responsables de un régimen opresor.
Otro de los argumentos esgrimidos para respetar la figura de Carrero es la su condición de víctima del terrorismo. También sobre este tema hay estudiosos que han abordado la difícil problemática de quien reúne a la vez la condición de víctima y de victimario. Morir víctima de un atentado terrorista no convierte automáticamente la vida del asesinado en un ejemplo de virtud. Rechazar el terrorismo como medio de acción política no implica considerar a todas sus víctimas como ciudadanos ejemplares. En el caso de Carrero, se da la circunstancia de que uno de los miembros del comando de ETA que lo asesinó, José Miguel Beñarán “Argala”, fue a su vez víctima de otro atentado terrorista de características similares (explosión de una bomba cuando arrancaba su automóvil). Su final, también injusto, no limpia la trayectoria de este dirigente de ETA. Exactamente igual que la del “santoñés ilustre” que nos ocupa.

