Origen y evolución social de un barrio santanderino de jornaleros y pescadores

A mediados del siglo XIX Santander, con casi 29.000 habitantes, era una ciudad con un tamaño notable en el contexto de la jerarquía urbana española de la época. Hasta las primeras décadas de la siguiente centuria su población tuvo un considerable aumento de modo que en 1930 alcanzó la cifra de 85.117 personas.

El aumento de la población no influyó de forma proporcionada en la expansión del espacio edificado. Las áreas urbanas destinadas a alojar a las clases sociales de mayor nivel económico tuvieron un crecimiento significativo y experimentaron importantes cambios que provocaron la transformación de la villa marinera de origen medieval en una destacada ciudad “burguesa”, industrial y balnearia. Sin embargo, el mayor incremento poblacional, correspondiente a las clases sociales más modestas, no estimuló la construcción de viviendas al alcance de su exiguo poder económico. El problema se palió, sin resolverlo, través de intensos procesos de densificación para albergar a la población más pobre en las zonas más degradadas del casco histórico, caracterizado por el hacinamiento en viviendas pequeñas e insalubres.

La restringida ampliación del espacio urbano santanderino estuvo ligada durante largo tiempo a la evolución del puerto en las áreas colindantes por el Este con la ciudad histórica y el entorno de los nuevos muelles. Así, el primer proyecto de remodelación del puerto, iniciado por el ingeniero militar Francisco Llovet en 1765, proponía el relleno del playazo existente ante el Arrabal de la Mar, que era utilizado por los pescadores del Cabildo de Mareantes de Abajo. A éste siguieron otros proyectos todos los cuales implicaban la prolongación de la fachada portuaria, como mínimo hasta la pequeña ensenada formada en la desembocadura del arroyo Molinedo o Molnedo, y el relleno de la Dársena Grande o Dársena de la Ribera (situada en el lugar que hoy ocupan la Plaza de Alfonso XIII y una parte de los Jardines de Pereda).

Al mismo tiempo que se realizaba este proceso de ampliación urbana tuvo lugar otro de desalojo de las clases populares, integradas mayoritariamente por familias de jornaleros, pescadores y marineros. A medida que avanzaba hacia el Este, la ciudad “burguesa” planificada iba expulsando algunas actividades económicas y a las personas ocupadas en ellas hacia espacios cada vez más alejados y marginales, sobre todo hacia el área comprendida entre el borde septentrional de la ciudad consolidada y el Paseo del Alta (hoy Paseo de Altamira), una zona de pronunciadas pendientes que había mantenido tradicionalmente actividades agrarias periurbanas.

En este contexto urbanístico se inscribe el origen y la evolución de uno de los primitivos barrios obreros, el de Molnedo, conocido después como barrio de Tetuán y de Puertochico.

Santander en 1837. Plano de J.Mª Mathé. Biblioteca Virtual de Defensa

Santander en 1837. Plano de J.Mª Mathé. Biblioteca Virtual de Defensa

El arroyo Molnedo, procedente del Alto de Miranda, formaba una vaguada que discurría en dirección de Este a Oeste en su primer tramo y, tras trazar un ángulo de 90 grados, se dirigía de Norte a Sur hasta su desembocadura en el Cantábrico, en un playazo que llegaba hasta San Martín, coincidente con las actuales calles de Juan de la Cosa y Castelar.

El barrio de Molnedo aparece citado ya en 1785 en un lugar muy alejado entonces del casco histórico de la villa en el que existía un pequeño núcleo, ubicado en los terrenos que corresponden hoy a las actuales calles de Casimiro Sainz, San Emeterio y Tetuán, con pocas y pobres viviendas dispersas y algunas pequeñas fábricas, como la de hilados de Francisco de Gibaja y otras de salazones situadas antes en los terrenos desecados del área de marismas conocida como Cañadío. En el plano de José Mª Mathé (1837) figura como “reducto de Molnedo” en el que se localizaban únicamente algunos edificios aislados y huertas. Hacia el Este, el barrio de Molnedo se prologaba por el de San Martín, formado originariamente por casas de labranza desperdigadas entre hazas de viñedo, prados y huertas, en la proximidad del Fuerte de San Martín. Por el Noroeste colindaba con el espacio urbano tradicional a través de los barrios periféricos que iban naciendo en la ladera sur de la cresta del Paseo del Alta, entre ellos los de Prado de Viñas, San Simón y Castejón, la Nueva Población de Santa Lucía-Peña Herbosa, que eran parte del camino carreteril que iba desde el Arrabal de la Mar y el Río de la Pila al Alto de Miranda y El Sardinero.

Ese núcleo fue el germen de la configuración del suburbio industrial de Tetuán en la segunda mitad del siglo XIX. Junto a las antiguas fábricas se establecieron, entre otras, la fundición de Santiago Gandarillas, la Societé Général des Cirages para la fabricación de hoja de lata, betunes y barnices, la Casa del Asfalto, la fábrica de escabeches de Juan Ruiz, los talleres textiles y de yute de Pedro Pérez, la Refinería Montañesa, la fábrica de chocolates La Fama, reconvertida en la refinería de azúcar de Puig Llagostera, la fábrica del gas de Eugenio Lebón, la fábrica de jabones La Rosario, propiedad de la familia del escritor José María de Pereda, la fábrica de muebles de Laínz, etc. (Medina, 2014).

El barrio de Molnedo fue también el lugar preferente en que, desplazados progresivamente del Arrabal de la Mar, los Mareantes del Cabildo de Abajo o de San Martín se realojaron a partir del último cuarto del siglo XIX en pequeñas casas con sus “bodegas” para almacenar aparejos de pesca. También se instalaron grupos de pescadores en San Martín de Arriba (Calle Marqués de Santillana y subida al Gurugú).

Pescadoresde en Molnedo en 1880 antes de construirse la dársena

Pescadores en Molnedo en 1880 antes de construirse la dársena

En el Padrón de 1869 figuraban censados 599 habitantes en los barrios de Molnedo-Tetuán. En 1935 el de Tetuán, incluido Barrio Camino, contaba con 2.619 habitantes (337,3% más desde la fecha anterior). Se trataba de una población joven, con 44,4% menores de 20 años en esa fecha y 46,1% en 1935, y una alta mortalidad probada por las elevadas cifras de fallecimientos durante la epidemia de cólera de 1885 (Medina 2014:64-65 y 117).

La estructura social del barrio estaba marcada por la primacía de los jornaleros y pescadores. Estos últimos eran 304 activos (14,2%) en 1935, residentes sobre todo en las calles de Tetuán y Marqués de Santillana. En tanto que al sector secundario, integrado por jornaleros y obreros, pertenecían 1.013 habitantes (47,4%), ubicados en las mismas calles.

Desde mediados del siglo XIX, este área fue objeto también de un importante desarrollo residencial al ir surgiendo aquí viviendas muy modestas, corralas y casas baratas habitadas mayomente por pescadores y gentes de la mar. Aquí se construyeron, asimismo, las primeras barriadas obreras en 1878 frente a los Talleres San Martín, la barriada de Francisco González Camino (1898), el barrio de Amaliach (1903), la barriada de casas baratas de Alberto Corral (1909), etc. Por lo general eran casas de aspecto rural en edificios de una o dos plantas, pero a partir de principios del siglo XX se levantaron algunos edificios de viviendas plurifamiliares, la mayoría fuera de normativa. Normalmente eran edificios de poca altura, con un máximo de 5 plantas, en cuyos balcones se colocaban los largos y pesados remos que cada marinero solía llevar al barco en que faenaba.

Aunque en su origen el crecimiento edificatorio se realizó “entrehuertas”, sin alineaciones de calles, lo que se manifestaba en una estructura espacial inorgánica y caótica, más tarde se procedió a la apertura de calles con la consiguiente consolidación urbanística del barrio, sobre todo a partir de comienzos del siglo XX. El espacio urbano fue quedando configurado a partir de la Plaza de Molnedo (Plaza de Puertochico en la actualidad), el principal lugar de socialización y ocio de sus habitantes, en particular de los mareantes que realizaban en ella la actividad preparatoria de las faenas pesqueras.

Plano barrio Tetuán en 1899

Plano barrio Tetuán en 1899

De esta plaza partía hacia el Norte la Calle de Molnedo (hoy Casimiro Sainz) donde se había construido en 1832 un lavadero público, conocido como el Río y estaba situada la Fuente de los Diez Caños, que proporcionaba agua para los pequeños barcos de pesca y veleros y abastecía la traída de aguas hasta la actual Plaza de Pombo. Trasversal a dicha vía principal, siguiendo la vaguada del Molnedo, discurrían la Calle Tetuán y el Camino Viejo de Miranda (actual Canalejas). En continuidad de aquella se encontraba la Calle de Barrio Camino, en el sendero en pendiente que subía hasta el Alto de Miranda. La Calle del Soldado Alejandro García, inaugurada en 1913, comunicaba el Paseo de Canalejas con la Calle de Tetuán; en ella estuvo situada la casa donde vivió el líder socialista Bruno Alonso hasta su exilio.

Entre los factores fundamentales que explican el crecimiento espacial y las funciones específicas desempeñadas por este barrio en el conjunto de la ciudad hay que destacar la construcción de la Dársena y la Almotacenía (1) de Molnedo, puerto y mercado de Puertochico respectivamente, verdaderos iconos históricos de este área urbana.

Fragmento del plano de Santander de 1883. Biblioteca Virtual de Defensa

Fragmento del plano de Santander de 1883. Biblioteca Virtual de Defensa

La primitiva dársena, construida en 1870 por la Unión Mercantil, ocupaba el espacio sobre el que, una vez cegada, se erigió la Plaza de Molnedo. Era una pequeña dársena cuadrada, cerrada por dos espigones de pocos metros, que tenía la finalidad de facilitar las labores de carga y descarga de los barcos pesqueros en marea baja y de servir como un minúsculo refugio para las embarcaciones.

La segunda y definitiva dársena, la de Molnedo propiamente dicha, fue diseñada por el ingeniero José de Lequerica con el objetivo de sustituir a la antigua Dársena de la Ribera; las obras fueron iniciadas en noviembre de 1882 y finalizadas en 1894. Con un calado de 4 m., disponía de tres rampas-varadero y de tres muelles para servicio de los buques de cabotaje y de pequeñas embarcaciones de transporte y lanchas de pescadores. Junto al malecón meridional se instalaron los “baños flotantes fríos y calientes” (1881); asimismo, se utilizaba para la celebración de pruebas deportivas de natación y waterpolo.

1909-1914. Descarga de la pesca en la rampa de Puertochico

1909-1914. Descarga de la pesca en la rampa de Puertochico

La Dársena de Molnedo funcionó como el corazón del barrio de Tetuán desde su construcción hasta mediados de siglo XX y constituyó, desde su origen, un elemento patrimonial de la ciudad ilustrado por pintores, escritores y fotógrafos, (José Gutiérrez-Solana, Pancho Cossío, Rafael González Echegaray, Rafael Gutiérrez-Colomer, Simón Cabarga, Amós de Escalante, Víctor de la Serna, Gerardo Diego, José del Rio Sainz “Pick”, Samot, Duomarco, etc.) en especial la rampa de descarga del pescado, que era recogido allí por las mujeres que lo trasladaban en grandes cestas o carpanchos encima de sus cabezas. Sobre los muelles próximos se extendían las redes para ser preparadas y arregladas por las rederas para las faenas de los días siguientes.

Rederas en el muelle

Rederas en el muelle

También en 1894 se edificó el otro icono patrimonial del barrio, la Almotacenía, la lonja de subasta del pescado, con la función de centralizar su comercio, establecer el sistema de pesos y organizar el cobro de los tributos. Fue un proyecto de quien fue arquitecto municipal de 1890 a 1929, Valentín Ramón Lavín Casalís, como parte del Plan Extraordinario de Obras Municipales pertinentes para una ciudad de más de 50.000 habitantes.

El edificio original estaba ubicado hacia la mitad del lado izquierdo de la Calle Molnedo y tenía forma de anfiteatro con tres filas de asientos y un sistema pionero de subasta con pulsadores eléctricos. Sus campanas repicaban continuamente para indicar la entrada de los pescados recie desembarcados (bonitos, sardinas, bocartes, sardas y otros) que las mujeres descargaban de las barcas pesqueras atracadas en la dársena. Como almotacenía estuvo funcional hasta la puesta en servicio de la lonja del Barrio Pesquero de Maliaño en los años cuarenta del siglo XX, luego fue reconvertida en mercado público en 1953 asignándose algunos puestos a los vendedores que ocupaban el mercadillo exterior, conocido popularmente como la Venta.

Almotacenía a principios del siglo XX

Almotacenía a principios del siglo XX

La Dársena y la Almotacenía fueron los principales agentes de la consolidación del barrio industrial de Molnedo como un barrio pesquero y marinero, definido por la presencia de pescadores, boteros, cargadoras de carpanchos/panchoneras, pescaderas, llamadoras, rederas, raqueros, arrieros, fresqueros/asentadores de pescado, etc., por lo que recibió el apelativo popular de barrio de la escata.


1. La palabra almotacenía,  de origen medieval árabe (al-muḥtasib), tiene tres significados según la RAE: derecho o tasa pagado al almotacén (almotacenazgo), el funcionario público que supervisaba los pesos, medidas y calidad de los productos, y, en sentido más antiguo, lonja de contratación y mercado de pescado.

Gentrificación y turistificación del barrio de Puertochico

 

El barrio de Molnedo se fue integrando progresivamente en el espacio urbano consolidado, a lo que contribuyeron en buena medida los tranvías establecidos precozmente en Santander (Delgado, 2019).

En 1883 la empresa del Tranvía Urbano de Santander puso en funcionamiento una línea para enlazar la estación del ferrocarril del Norte con la dársena de Molnedo, lo que podríamos considerar como una primera articulación suburbana de la ciudad. En 1889 se concedió licencia para establecer un nuevo tranvía a vapor que enlazara con la zona de playas pasando por el barrio de Tetuán, por lo que recibió, primero, el nombre de “tranvía de Tetuán” y, después, el de “tranvía de Pombo”. La línea entraba en el barrio por la Calle de Molnedo y ascendía por la vaguada de Tetuán, donde atravesaba un túnel que fue construido exprofeso para llegar, sin necesidad de salvar excesivos desniveles, a La Cañía (Joaquín Costa) en El Sardinero. Es evidente que su finalidad no era conectar el barrio de Tetuán, en el que tenía una sola parada antes del túnel, a cambio de convertir sus dos calles principales en vías férreas y de servir para la ubicación del edificio del cocherón, almacén y taller del tranvía, en la calle Tetuán. En 1908 se realizó la electrificación del Tranvía de la Costa, que también atravesaba una calle del barrio de Molnedo, la de Juan de la Cosa, por lo que se abandonó el paso del tranvía por el túnel de Tetuán en julio de 1912 y cinco años después caducó la concesión. El túnel de Tetuán desempeñó después una función de refugio durante la Guerra Civil y permaneció varias décadas cerrado y cegados sus accesos.

Tranvía de Gandarillas a su paso por Juan de la Cosa a principios del siglo XX

Tranvía de Gandarillas a su paso por Juan de la Cosa a principios del siglo XX

La ubicación del barrio de Molnedo en un espacio urbano preminente explica en gran parte que se le atribuyera la función de ser un nexo de enlace entre la nueva zona residencial balnearia de El Sardinero y el casco urbano burgués consolidado, el área de El Muelle, así como el desarrollo en paralelo de un proceso de gentrificación temprano, prolongado y continuado hasta el presente.

Plano de Santander en 1918 enn el que son visibles las líneas de tranvía (en rojo). España Regional

Plano de Santander en 1918 enn el que son visibles las líneas de tranvía (en rojo). España Regional

El cambio social y funcional era ya evidente en el Proyecto de “Ensanche hacia Oriente” presentado por Alejandro del Valle en 1885 que, aunque no se llevó a efecto, contenía el plan de apertura de las nuevas calles de Castelar y de Juan de la Cosa, alineadas con el muelle septentrional de la dársena de Molnedo y continuadoras de las principales calles de los ensanches burgueses de El Muelle. La misma configuración y funcionalidad desvelaba, al año siguiente, el Plan de Ensanche de José María Sierra así como el proyecto del arquitecto municipal Lavín Casalís en 1911. Más tarde toda el área de Molnedo y San Martín quedó incluida en el proyecto de ensanche de El Sardinero (1925) que, pese a no llegar a término en esta zona, proyectaba un nuevo trazado viario organizado a partir de la Calle de Canalejas y del Paseo de Reina Victoria. El Plan Comarcal de Santander de 1955 supuso la integración definitiva de estos barrios en el tejido urbano central y su densificación inmobiliaria mediante nuevas construcciones y la sustitución de las antiguas.

Calle de Casimiro Sainz en 1925

Calle de Casimiro Sainz en 1925

Al mismo tiempo se había iniciado la construcción en el barrio y su entorno de varios edificios de carácter institucional, como la Comandancia de Marina, la Diputación Provincial (1935), en la que se instaló el Museo de Prehistoria (1941), más tarde reconvertida en sede del Gobierno Regional. Se situaron también aquí varios locales dedicados al ocio social, como los cines Salón Victoria y Popular Victoria (conocido popularmente como el pulguero).

Al mismo tiempo la dársena de Molnedo, denominada ya de Puertochico, se convirtió en lugar preferente de celebración de pruebas deportivas. Junto a ella se erigió en 1906 un primer edificio con una estructura de estilo regionalista inglés, levantada sobre pilotes de madera, cuya finalidad era servir como embarcadero y lugar de reunión social. Este edificio fue incendiado el 10 de agosto de 1932 durante las manifestaciones de la huelga general contra el pronunciamiento del General Sanjurjo y, concretamente, en protesta por su uso identificado con las clases sociales más acaudaladas, aristocracia y burguesía. En 1933-1934 el Real Club Marítimo de Santander construyó el edificio que pervive todavía, diseñado por Gonzaló Bringas Vega, un ejemplar de arquitectura racionalista moderna calificado como Bien de Interés Cultural , que constituye en la actualidad otro icono del barrio de Puertochico.

El proceso de gentrificación se apoyó también en la dotación de equipamientos y servicios no solo para el barrio sino, principalmente, para uso de las clases sociales de mayor nivel adquisitivo del conjunto de la ciudad: colegios religiosos privados de los Escolapios y los Ángeles Custodios, Teresianas, Obra de San Martín, Centro de Formación Profesional María Inmaculada, Centro de Salud, mercado, etc.

En las nuevas funciones urbanas asignadas al barrio tenían difícil cabida las actividades ubicadas en él con anterioridad y la población que se empleaba en ellas y que residía aquí desde su origen. La actividad industrial, que había generado el barrio obrero, fue desapareciendo paulatinamente y la pesquera fue prácticamente expulsada de Puertochico mediante el traslado de los pescadores al nuevo Barrio Pesquero, construido en un extremo de los muelles de Maliaño por la Obra Sindical del Hogar en los años cuarenta. En consecuencia, el contenido social del barrio experimentó un cambio rápido y radical evidente en la estructura de la población activa que en 1965 mostraba ya un claro predominio del sector terciario (58,5%).

Calle de Tetuán en 1988. Colección Palazuelos

Calle de Tetuán en 1988. Colección Palazuelos

La apertura de la Cuesta del Gas en 1949-1952 dsvió en parte hacia el eje de Castelar y Reina Victoria la función tradicional del barrio de Tetuán de enlace y paso entre la ciudad central y El Sardinero. No obstante, dicha función no desapareció totalmente puesto que en 1959 se proyectó el trazado de un nuevo túnel peatonal y rodado que iría desde Casimiro Sainz a Las Llamas en El Sardinero, si bien se construyó mucho más tarde y no fue abierto hasta 1991. La nueva vía implicó la desaparición de algunos de los edificios tradicionales del barrio originario y la reorganización del trazado viario en el área de comienzo de la calle Tetuán, la más próxima a la entrada del túnel.

Entre los cambios más recientes experimentados por el barrio como continuidad del proceso de gentrificación expuesto, cabe reseñar la rehabilitación y reapertura del túnel del “tranvía de Tetuán”, en 2022, convertido otra vez en una nueva vía, solo peatonal en este caso, de acceso rápido a El Sardinero desde Puertochico.

En 2009 se procedió a la demolición del edificio donde se había ubicado el Gobierno Regional sobre cuyo solar se está construyendo desde 2024 un enorme y espectacular edificio, diseñado por el estudio Mendoza Partida Arquitectos, con un coste de 5,3 millones de euros, para ser utilizado como sede administrativa del Gobierno de Cantabria y del Museo de Prehistoria y Arqueología.

Infografía del nuevo MUPAC en la calle Casimiro Sainz. Ayuntamiento de Santander

Infografía del nuevo MUPAC en la calle Casimiro Sainz. Ayuntamiento de Santander

Asimismo se ha proyectado la rehabilitación integral de la dársena de Puertochico por parte del Ayuntamiento de Santander y de la Autoridad Portuaria para recuperar el malecón que la cierra a fin de convertirlo en zona de paseo y poner en valor el espacio de su entorno, respetando parte de sus elementos identitarios originales. La licitación de las obras se hizo en 2025, con una inversión de 1,14 millones de euros, y su finalización está planeada para comienzos de 2026.

El desplazamiento de la actividad pesquera y de los propios pescadores dejó sin su uso originario a la almotacenía cuyo edificio fue reconvertido en el Mercado de abastos de Puertochico en los años cincuenta. Del edificio original solo se conservó la fachada que, desmontada piedra a piedra en 1983, fue trasladada al lado opuesto de la misma calle, al solar ocupado antes por la primitiva fábrica de gas y rehecha sobrepuesta al nuevo mercado recién construido.

Desde 1984 la parte superior del edificio adquirió la función de albergar el Centro Cultural Doctor Madrazo, así denominado en homenaje y reconocimiento al Dr. Enrique Diego Madrazo, oriundo de Vega de Pas (1850), quien contribuyó al establecimiento de los principios de la cirugía moderna en España (técnicas de asepsia y antisepsia contra las infecciones hospitalarias) aplicados en el centro médico que había fundado en 1896 en la actual calle de Santa Lucía de Santander, considerado vanguardista en su época. Todo esto no le salvó, sino más bien al contrario, de ser encarcelado a causa de su ideología liberal y socialista, con casi 90 años de edad, tras la ocupación de Santander en 1937 por el ejército de los sublevados contra el Estado de la II República.

Centro Cultural Dr. Madrazo y mercado de Puertochico en los años ochenta del siglo XX

Centro Cultural Dr. Madrazo y mercado de Puertochico en los años ochenta del siglo XX

A partir de 2015 el edificio del mercado ha sido objeto de una reforma integral sufragada con dinero público para renovarlo y combinar los puestos de venta tradicionales con un área moderna de hostelería. Finalizada la restauración, se ha proyectado el uso de lo que queda de este edificio, hito identitario histórico urbano/local, para alojar un establecimiento de comida rápida de la cadena McDonald’s, que también representa una seña de identidad, en este caso de la cultura de otro país, en lugar de ubicar un mercado gourmet de productos de carácter y origen regional y local como en la mayor parte de los mercados tradicionales españoles rehabilitados (2).

Resulta innegable la discrepancia existente entre la función de la parte del edificio usada como Centro Cultural y la función hostelera predominante puesto que, incluso, el establecimiento de McDonald’s dispondrá de una terraza al aire libre en la propia plazoleta de acceso al Centro Cultural. La incongruencia es aún mayor si se considera la consagración a la mejora sanitaria del titular del Centro Cultural, el Dr. Madrazo, y la dudosamente saludable comida rápida del establecimiento hostelero proyectado. Es equivalente también la discordancia con las funciones desempeñadas de forma prioritaria en la actualidad en el propio barrio, vinculadas a la hostelería en bares y restaurantes de pequeñas dimensiones especializados en producto local/regional, fundamentalmente pescados y mariscos, entre los cuales el establecimiento de McDonald’s constituye un elemento extraño de difícil integración y desigual competencia económica. Todo lo cual explica el rechazo generalizado y la movilización de la mayor parte de los vecinos en demanda de memoria social y respeto para el patrimonio urbano santanderino que representa este barrio histórico.

2. La mayor parte de la superficie del mercado rehabilitado (60%) ha sido cedida en alquiler a una gran empresa privada para establecer una franquicia de comida rápida, McDonald’s. La empresa Baika Puertochico S.L. ha obtenido el contrato de concesión de obra y explotación por 40 años con una inversión de 1.390.000 euros sin IVA, según recoge el pliego de condiciones, con un canon municipal fijado en 6.800 euros anuales, una cifra constante durante toda la duración de la concesión, sin estar ligada a beneficios o resultados. El contrato otorga a la concesionaria el derecho a gestionar los arrendamientos de los locales interiores y exteriores, así como los servicios comunes del mercado. Baika recuperará su inversión en las obras antes de cumplir el sexto año de concesión y podrá obtener los beneficios económicos netos durante 34 años más, hasta 2057.

Referencias bibliográficas

DELGADO VIÑAS, Carmen. (2019). Evolución urbanística de una ciudad portuaria burguesa (Santander, 1750-1941). Revista ERÍA, 2019-3, pp. 285-330
MEDINA SAIZ, Alfredo. (2014). Tetuán, Miranda, San Martín. Génesis, consolidación y evolución de un suburbio industrial de Santander. Ediciones Tantín, Santander.
OCHOA GONZÁLEZ, Nicolás (Kalín). (2007). El Puertochico que yo conocí. Ed. El autor y Ayuntamiento de Santander, Santander.
SÁNCHEZ SANZ, José Ramón (2006). Gentes de Sotileza. Ed. Valnera, Santander.
SIMÓN CABARGA, José. (2001). Santander en la historia de sus calles. Librería Estvdio, Santander.

Hemeroteca

El Diario Montañés
El Faradio
Diario Alerta